¿QUÉ SON LAS RUTAS DE APRENDIZAJE?
¿Qué son las rutas de aprendizaje?
Son herramientas valiosas para el trabajo pedagógico, plantean cuáles son las capacidades y competencias que se tienen que asegurar en los estudiantes y los indicadores de logros de aprendizajes por niveles de educación.
La metodología basada en Rutas de Aprendizaje permite:
Un alto
nivel de motivación del educando y del educador. Distintas
teorías coinciden en lo determinante que es la motivación del educando para que
realmente aprenda. Sin motivación es
muy difícil que las personas aprendamos. Igualmente
resulta importante el nivel de motivación del educador, pues su entusiasmo condiciona el acto educativo y sus resultados.
Aprendizaje
activo y constructivo. Durante cada Ruta el aprendiente utiliza y desarrolla
sus capacidades y construye nuevos conocimientos
motivado por la resolución del desafío. El educando aprende haciendo con el acompañamiento efectivo del educador. La metodología está orientada a que el
aprendiente piense y desarrolle su creatividad.
Experiencias
significativas y relevantes. Todas las etapas de la metodología
giran alrededor de la resolución de desafíos significativos y relevantes para
las y los educandos. Normalmente estos desafíos son parte de un contexto que
les da sentido. Se aprende para resolver
un problema, para
echar a andar un proyecto, para superar una dificultad. Además, distintos momentos de la Ruta ofrecen oportunidades para que el aprendiente relacione el problema o tema con su contexto, con su vida cotidiana. En el lanzamiento, en las actividades y en la aplicación se propicia la vinculación de lo que se está aprendiendo con la realidad.
Aprendizaje
cooperativo. Las Rutas propician el trabajo en equipos colaborativos
(trabajar juntos, aprender juntos), sin olvidar que éste se fundamenta en la
buena organización y calidad del
trabajo individual -aspecto irremplazable en procesos de aprendizaje-.
Aprender a utilizar el conocimiento. Más que “retener” información, la perspectiva sugerida apunta a acceder, entender y transformar la información existente, a fin de utilizarla para resolver una necesidad, un problema o alcanzar una meta significativa.
Aprender a
aprender.
La metodología ofrece múltiples oportunidades -búsqueda de información, síntesis, evaluación, experimentación… para el desarrollo de habilidades del conocimiento, es decir, para aprender a aprender.
Formación de
valores. El conjunto de etapas que constituyen la metodología,
especialmente “revisión de actitudes y evaluación”, permiten hacer transversal
el tratamiento educativo de los valores y las
actitudes. Está abierto un espacio en cada ruta para que, independientemente del tema y la asignatura que se trabaje, podamos reflexionar
sobre nuestras formas de ser y actuar. Se concretiza así la transversalización
de los valores en el proceso educativo.
Educar en la
incertidumbre. Durante muchos años la humanidad -y por ende
la educación- ha intentado manejarse en los marcos
de la certidumbre (conocimiento “seguro” de la realidad, saber con
exactitud qué va a ocurrir), sin embargo, poco a poco nos hemos dado cuenta que la vida es incertidumbre. La
metodología de Rutas de Aprendizaje nos invita a aprender a convivir con ella.
Aun cuando se planifica detalladamente cada etapa de la Ruta, siempre hay sorpresas, caminos
nuevos, soluciones desafiantes; tal como ocurre en la vida.
Compartir propuestas pedagógicas. Las rutas son una forma interesante de cooperación e intercambio entre educadores. Sus diseños pueden intercambiarse y enriquecerse a partir de distintas experiencias.

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